Esa rica tarde de verano, ella aun estaba acostada, había dormido bien, aunque por cuarta noche consecutiva, había tenido el mismo sueño, aquel hombre desconocido, aquella escena, aquellas sensaciones, todo eso, tan real, pero tan lejano ¿seria acaso un deseo interno que su mente le informaba? Sus mejillas se ruborizaron al recordar todo eso, y es que, la combinación que ese día le brindaba, parecía perfecto. Estaba muriéndose de calor, y eso que llevaba poca ropa encima, después de pensarlo un rato decidió refrescarse un poco, tal vez así desharía del calor… y de los malos pensamientos.
Con ese baño logro su objetivo, deshacerse del calor, pero en cambio, el deseo aumento, y es que, no era un misterio lo mucho que ella adoraba a su cuerpo, podía contemplarse en los espejos durante mucho tiempo, estaba en cierto modo, enamorada de ella misma, se sentía mucho… muy sexy, cada vez que podía se decía a si misma “vaya, pero que buena estoy”, así era ella, tan confiada, tan bella, tan… ardiente, llego a su habitación, coloco seguro a su puerta y dejo caer esa toalla, que tanto le molestaba, y comenzó a disfrutarse a si misma, viéndose cada rincón de su cuerpo, viendo su piel, parecía algo incontrolable, deseaba tanto tener la compañía de alguien en ese momento, pero no había nadie, pasara lo que pasara, solo tenia una solución, hacerlo sola, después de todo tenia necesidades como cualquier mujer, y nadie mejor que ella para saber que le gustaba, “para que batallar con algún mocoso estúpido que no sepa hacer las cosas bien”, empezó a deslizar sus dedos poco a poco, un recorrido bastante largo le pareció, las yemas de sus dedos se encargarían de hacer el trabajo, repetir lo antes soñado, era lo que mas quería, volver a sentir a desear, sentir la pasión, el sudor, los sonidos y los matices que le brindaba tan sucio placer, o por lo menos… lo mas cercano a ello.
Lo hizo todo el tiempo que le fue posible, inclusive, le pareció muy poco, su cuerpo no le permitió continuar así que tuvo que resignarse a dar por terminado su rico pasatiempo, prácticamente podía verse la miasma que desprendían sus dedos, o al menos eso pensaba ella, aunque su día transcurrió con toda la normalidad posible no podía dejar de pensar en 2 cosas, el sueño y el pobre intento de repetirlo, “¿Que esta pasando conmigo?” se pregunto, probablemente no había respuesta a tan compleja pregunta, pero una cosa era segura, tendría que seguir intentando hasta lograr aquel objetivo, ¿Qué tendría que cambiar?, ¿Qué cosa había omitido?, ¿Por qué tal obsesión con un sueño?, no sabia esas cosas, y parecían torturarle su mente mientras mas tiempo pasaba y mas lejos se encontraba de la respuesta, ¿Cuál seria su consuelo? Probablemente volver a soñar por una quinta noche, su deseo interno mas fuerte, ponerle un rostro a aquel desconocido, y si mañana tenia suerte, volverlo a intentar, tenerlo en su cuerpo y no en su mente, ya no podía esperar mas para dormir. Y apenas eran las 8 de la noche
Cosas como esas que pasan en una rica tarde de verano…
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1 comentario:
hACE mucho que no escribes en tu blog? falta de tiempo o de inspiración?
éste es un buen texto, unas correciones y listo, me parece un buen final, es un día común entre todos... ¿Pero cuántos realmente vivimos como el personaje de tu cuento? No es hasta que lo lees que te das cuenta de ello.
La Maga
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