martes, 12 de agosto de 2008

Su nombre era Michelle...

Para ser sincero, jamás me he considerado una persona atractiva, inclusive puedo ser fastidioso, y definitivamente no encajo en el prototipo de un muchacho de mi edad, por lo mismo batallo un poco para socializar con la gente, aunque a estas alturas importa poco... pero sigue importando, porque algún día cuando sea un profesionista, necesitare contactos.

Maldita sea mi suerte.

El otro día fui a visitar a uno de mis viejos amigos, y como vive lejos tengo que moverme en el transporte publico, y es divertido porque conozco gente, desde el albañil que va a trabar, los chicos que van a la escuela, el hombre formal que se dirige a su oficina, etcétera, etcétera ,etcétera... me divierto observando y pensando como sera el resto de su día, y cosas por el estilo. Ese día no iba mucha gente en la ruta, una pareja de ancianos, una señora y sus niños y una chica bastante bonita, del tipo de mujer que te hace que gires la cabeza cuando pasa a un lado tuyo, de esas que huelen a dulce y que se ven decentes, ojos cafés grandes, cabello castaño que le llegaba a los hombros, una blusa amarilla y un short largo... que como se todo eso? fácil, estuvo jugando a las miradas un rato conmigo y después se sentó a un lado mio y me pidió la hora... desafortunadamente, no uso reloj.

):

Después del pequeño tropiezo comenzamos a platicar. Se llamaba Michelle, tenia 18 años e iba a uno de los centros comerciales de la ciudad, algo así como a una entrevista de trabajo, no recuerdo porque como ya mencione antes, casi no me gusta conversar con gente mientras voy en la ruta, aunque ella tenia algo diferente, un "no se que", que hacia que le contestara hasta de manera amable, lo que me incomodaba era que me hacia demasiadas preguntas, que curiosamente conteste... claro por cada pregunta que ella hacia yo también hacia una, si no el juego no habría sido divertido, tenia una manía por verme a los ojos, tengo que ser sincero, es la primera vez que una mujer hace que me ponga nervioso... por lo menos al grado que lo hizo ella.

Le pedí su teléfono, una chica así me intereso bastante, me lo apunto en el brazo (si es algo tan cliché, pero debieron haberla visto) y pues, llego mi parada, estando con mi amigo lo pase a una hoja de papel para que no se borrara.

Al día siguiente, decidi hablarle, pero hubo un problema... el numero estaba equivocado.

Asi que he llegado a la conclusion de que me dio un numero falso, a veces no se porque la desgracia me persigue, pero se que todo esto paso porque no uso reloj.

Maldigo la hora... y todo lo tenga que ver con el tiempo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Porqe tiene tantas entradas qe no eh leido ehhhhhh!!!!!
Asi es... Todo es culpa de no usar reloj xD