martes, 23 de septiembre de 2008

La batalla más peligrosa de todas...

Llegar a mi casa después de un pesado día de clases es una de las sensaciones mas ricas y relajantes del mundo... olvida los spas o los retiros tibetanos, llega a tu casa asoleado, cansado y fastidiado de la gente y veras como te rejuveneces y al instante recuperas el buen humor al acostarte en la cama y ver noticias sobre ejecutados y cosas así.

Eso tiene un efecto multiplicado por 20 los lunes.

Llegue a mi casa y me di un momento para contemplar la majestuosidad del recinto de mis 1000 y un días de hueva eterna y de un salto me acomode para ponerme mas cómodo, todo iba a la perfección, hasta que me percate de que tenia una pequeña y extremadamente fastidiosa invitada. Una maldita mosca que no me dejaba en paz.

No es por el hecho de que fuera una mosca, si no mas bien, por el hecho de que le gustaba zumbarme en el oído y parase sobre mi lo que acabo con mi paciencia, así que frustrado mejor decidí irme a usar el Internet y esperar a que la jodida se saliera de ahí.

Al cabo de un rato se me olvido lo sucedido y me devolví a mi habitación, para encontrarme con que no se había ido si no que además me esperaba con ansias...

¬¬

Decidí no hacerle caso y seguir viendo TV, tirando manotazos de vez en cuando para espantarla y que se fuera a volar por ahí; nada dio resultado, y eso hizo que me enojara mas y mas.

Hice lo que cualquier hombre macho haría... atacar de frente a la mosca y saciar mi sed de venganza por un lunes desperdiciado.

Pero no había tiempo de ir por un matamoscas (además de que uno suele verse afeminado con uno de esos) mis tenis estaban lejos, y como cualquier cavernario tome el arma más grade que pude encontrar... mi almohada.

divise a la mosca y tire mi golpe, fallé como un beisbolista de las grandes ligas.

Volví a intentarlo algunas veces mas, teniendo el mismo resultado, pero sabia que pronto iba a lograrlo, me haría cargo de la peste.

El momento culminante fue cuando se posó sobre la persiana, me acerque lentamente, como una especie de jaguar cazando una presa, y solté el golpe... la pobresilla cayó al piso y dejó de moverse.

Victoria!!!

Después de tremenda batalla me fui a cenar y a disfrutar de alguna que otra trivialidad entre familia, volví a mi cuarto y esta vez disfrute plenamente de la programación basura de los lunes por la noche.

Dio la hora de irme a dormir y de pronto:

-Cri, cri!-
-Cri, cri!-

ya sabia lo que tenia que hacer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Asesino!!!!!